Tuesday, January 5, 2016

Home Sweet Home!

So...


Me mudé... ¡Nos mudamos! A un bello apartamento en la Zona Colonial. Desde hace muchos años soñaba con vivir en la ciudad colonial y el 27 de junio pasado al fin cumplí ese sueño.  ¡Oh sí! #LivingLife #ImNotOldImVintage #firstApartament #OhWao #SoyJeviPorEso 

Ya teníamos el apartamento, y yo me volvía loca por la simple idea. No tenía tiempo ni para peinarme, esperen... ¡¿Y yo me peino?! Ok, en sí no tenía tiempo para nada, pero intente empacar mis cosas cada vez que decidía darme un break, cosa que no me sirvió de mucho las primeras dos semanas, ya que siempre terminaba desorganizando lo que había empacado, buscando la ropa que me quería poner, encaprichada con que tenía que ponerme [esa], la que menos aparecía.  

Las emociones me daban ansiedad cada vez que pensaba en mudarme y la ansiedad me hacia caer el cabello, sin mencionar todo el estrés que pasé con David cada vez que se ponía con una actitud negativa, o actuaba desesperado por mi tardanza en tener todo listo. Pero bueno... Valió la pena. 

Empezamos a mudarnos en definitivo la noche del viernes 26 de junio. ¡Cuanto estrés! Pero que alivio. Recuerdo que tuvimos que pedir fundas prestadas para empacar su ropa... Sí la de él, porque tenía más que yo, (tenía) haha. 
 Tuve trabajo todo el sábado y dejé listos los pocos bultos que faltaban para que David se hiciera cargo de ellos a lo que yo trabajaba. Y así lo hizo. Para resumir un poco, salí del trabajo a las 8pm y llegue a mi nueva casa a las 9:30pm. Al subir las escaleras me sentí sumamente tímida y algo temerosa, pero toda esa tensión se disipó cuando entré al apartamento, vi todo en orden y encontré a David en la habitación, recibiéndome con una cálida sonrisa y un fuerte abrazo. Me sorprendió como tenía todo recogido y la cama tan arreglada, con ese cansancio que yo tenía. ¡Dios! Grite gracias en mi interior y a él se lo dije bien bajito. La verdad es sorprendente el buen sexo que tuvimos esa noche a pesar de que ambos estuviéramos cansados, fue como si hubiéramos liberado toda esa tensión. Y ya que estábamos libres de tensiones y todo lo demás, decidimos alistarnos para dar nuestra primera vuelta por la zona como recién mudados. Nuestra parada final fue en Beer Market de Plaza España, allí conocí una cerveza llamada La Guillotine, que me encantó, la recomiendo 100%. Otra cosa que casi se me queda y que me encuentro divertido de aquella noche es que después de todas las cervezas abajo, todos los chistes y coro con personas que ni conocíamos, notamos que se nos habían ido las horas y ni siquiera la lluvia impidió que nos fuéramos a casa, peeeeero, en el camino entramos a varios bares y discotecas a darnos par de perreadas breves y llenas de risas, y salíamos deprisa comiéndonos a besos como locos en luna de miel, nos agarramos en plena calle como si fuésemos a hacer el amor; fue todo tan rápido y gracioso, la manera en que veíamos a la gente riéndonos con cara de I don't give a fuck... #Priceless!



El domingo fue una pela y el lunes una pesadilla. Cuando caí en la realidad de que yo tendría que limpiar todo porque David se iba a trabajar temprano... ¡Ay no, no, no, no! No quiero volver allí. Había tanto polvo que parecía arena negra, las Dunas de Baní de seguro que estarían celosas. Y el horrible color verde en las paredes... No era uno, ¡eran como cinco! Cinco verdes diferentes... No quiero ni decir lo que parecía. Cada día fue una tortura estar en la sala con esos colores tan feos comiéndome la vista, hasta que decidimos invertir en nuestra felicidad... 



Ahora me da tanta risa esto de los colores de las paredes, porque la verdad nos llegamos a mortificar demasiado por eso. El 28 de agosto fuimos a la ferretería a buscar nuestras latas de pintura y yo escogí dos hermosas tonalidades de blanco. 


Nos tardamos hasta octubre para empezar a pintar nuestro apartamento y a David se le ocurrió que podíamos hacerlo nosotros mismos. ¡Oh sí, te creo! Lo intentamos, y no fue hasta que pintamos una pared que él entendió que lo que le había dicho, “Por algo existen los pintores de casa, no cualquiera coge esa pela”, era una realidad.

Al final contratamos un pintor y la casa quedó tan hermosa, o sea, esos colores, esas tonalidades de blanco, ¡ay! ¡Dios! Tan bello, *lloro* ¡adiós maldito verde!

Yo elegí de que color iba cada pared, ¡oh Dios! Amo tanto cuando David me llama “la jefa”, señores, eso es un título ganado, eso no es cualquier vaina... Y nada, hasta me inspiré y me puse a decorar, me tomé mi tiempo y cuando terminé, le pedí opinión a una amiga a ver qué lo que con mis interior designer skills. Pasé el examen, pero la Profe me dejo una nota diciéndome que tenía que soltar en banda los velones. Es que me encantan, no lo puedo evitar. So... Este fue el resultado final:
 


Algo que no puedo dejar de contar son los problemas con las compañías telefónicas que proveen internet, más específicamente, el fucking Tricom. Además de todos los gastos, aun cuando te mudas a un lugar amueblado; tienes que sentir que es tuyo, darle tu toque personal, acostumbrarte a la idea de que puedes llamarle "mi casa" y sobretodo hacer de cada espacio un lugar cómodo para ti y para tu pareja, por supuesto. 

Cuando una pareja se acaba de mudar, se siente en la búsqueda de estar más cómoda en su nuevo hogar, y siendo una pareja joven necesitábamos internet. Así que acabando de mudarnos, empezamos a averiguar cuál era la oferta más económica de internet; quiero aclarar que David y yo no somos el tipo de persona que le gusta ver televisión, so, sólo solicitamos un modem de los que dan wifi. A la semana se aparecieron dos técnicos de Tricom bien temprano en nuestra casa, que conste que eso fue mientras una amiga y yo limpiábamos con todo el decricaje que eso involucra (sí, tengo amigas caritativas). 

Para no dar largas al asunto, que se sepa que del tiempo que duramos con Tricom, quizás recibimos una semana de servicio y que conste que no fue corrido, sino que funcionaba solo uno o dos días después de haber llamado al técnico. Literalmente la cantidad de "técnicos" que visitaron mi casa continuamente fue absurda, hasta que decidimos (por fin) cambiarnos a Claro y ahora tenemos internet lento pero seguro (a veces es rápido y los doramas me cargan de una vez)... Y la seguridad se siente bien. 

¿Qué más?...

Para el cumpleaños de David, le hice una sorpresa súper chula: nos inscribí en un tour a Cayo Arena y le regale un traje de baño de una tienda de bañadores para surfistas. ¡Dios! Amamos ese tour... Pero los detalles vienen para la próxima publicación.



 

También, tuvimos la suerte de que nos regalaron una pecera y la llenamos de pececitos. Después de 4 meses le cambiamos las piedritas horribles de colores neón, por piedras reales y hermosas que coleccionamos en par de nuestras aventuras. 


En todos estos meses, nuestro vehículo fue una motocicleta, la bella Honda que se me marcó en la pierna; con ella disfrutamos muchísimo, nos evitamos los tapones de esta ciudad y llegábamos rápido a cualquier sitio. Por la misma, conocimos a varios grupos de motociclistas del país, nos apegamos a la cultura Biker, conocimos también a los Hell Angels que residen en nuestro país y fuimos honrados con la invitación de ir a su casa club, donde muy pocos pueden entrar. Nos invitaron a pertenecer a un Rider Club llamado Old School y compartimos muchísimos jueves en el Biker Room, bebiendo cerveza y comiendo pastelitos de Solo Pastelitos. 



Hicimos par de coros en el techo de nuestra casa con nuestras amistades y para diciembre organizamos una cena navideña con una amiga mía y su novio. Invitamos a dormir par de veces a mis hermanitos y nos la pasamos jugando videojuegos y saliendo a dar vueltas por el Conde.

Trabajé mucho, solté el modelaje un poco, conseguimos estabilidad económica (dentro de lo que cabe) y con esto me refiero a que salimos de deudas, logramos mantenernos responsables con nuestros pagos y no nos hizo falta nada. Ahora mismo nos hace falta un carro, el motor tiene problemas porque lo fundimos en un viaje a las Terrenas; ustedes saben cómo somos, más adelante les publicaré varios vídeos y fotos de ese viaje. 

Otra cosa es que la necesidad me puso a cocinar muy seguido. Señores, ni yo misma sabía que mi sazón era tan bueno. Lo que más me gusta es preparar desayunos y cenas, yo no se porque, pero los almuerzos me dan vagancia. 




ok... excusenme el reguero en esta foto, es que estaba dibujando y cociendo.


AH! finalmente volví a aplicar a Chavón, y chan-chan-chaaan!!! reiniciaré mi amado diseño de modas en febrero, esta vez, aquí en Santo Domingo, en el Nuevo Campus. Bye-bye Pucmm.


Quiero agradecer a Dios porque siempre está conmigo y me hace sentir su amor, apoyo y compañía en todo momento, junto con la presencia de mi mami. No todo el mundo tiene la suerte de crecer en amor, madurez y felicidad cuando se muda con su pareja, he oído muchísimos casos en que lo que pasa con las parejas acabadas de mudar es lo contrario: darse cuenta de que no es lo mismo, de que no se sienten bien al pasar más tiempo juntos, distanciarse, no saber lidiar con todo, comienzan a irritarse con facilidad, empiezan los problemas, las sorpresas no agradables y hasta llegan a separarse. Y realmente es tan bonito que nosotros solo cambiamos de forma positiva, queriéndonos cada día más, apoyándonos, ayudándonos mutuamente, haciendo los oficios de la casa juntos, sintiéndonos más cómodos y a gusto con la idea de un 'nosotros' con el paso de los días... ¡Se siente súper! No miento al confesarles que ambos sentimos que esto es lo mejor que nos ha pasado, y lo agradezco. Son varias las cosas que me hicieron crecer en tolerancia, paciencia y comprensión, pero gracias a Dios no fueron cosas del otro mundo, por ejemplo: Quedarme despierta toda la noche esperando a que él llegara. Caso que disminuyo considerablemente por no decir completamente.La verdad, cuando eso pasaba me volvía loca y me la pasaba viendo el celular.


Agradezco también que soy rica en amor, felicidad, buena fortuna, buenas amistades y bendiciones. Y gracias a ti una vez más, por acompañarme en mis aventuras y ser parte de esto. Gracias por nadar en este mar.

Marivi Soto